Cómo reaccionar si tu hijo con TDAH te pega (2)

Este artículo es continuación del anterior, con este mismo título. En él, vimos la diferencia entre una actitud agresiva y una actitud violenta y la necesidad de distinguir qué había detrás de cada una de ellas para poder ayudar mejor a un hijo con TDAH. 

niño en posición amenazante y desafiante

Veíamos también que los episodios agresivos naturales, propios niña en posición amenazante y desafiantede la etapa de autoafirmación de cualquier niño en la primera infancia, y que forman parte de su proceso evolutivo, en el caso de hijos con TDAH se pueden alargar más en el tiempo por su falta de madurez emocional, por su impulsividad y por su falta de inhibición y  regulación de conducta.

A continuación te doy tres pasos para gestionar la agresión con sensatez y vale la pena que interiorices este protocolo. Son tres momentos correlativos en el tiempo: antes, durante y después de la agresión

1. ANTES: La actitud consciente

La posición que mantengan los padres frente a una agresión es fundamental para la gestión eficaz del conflicto.

  • Cuando el hijo agrede lo primero que debe hacer un padre o madre es intervenir ineludiblemente, sí o sí (eso lo que cito más adelante como “contención”). Pero (y de ahí la importancia de la actitud) debe entender previamente que su intervención no ha de ser desde la rabia, la ira, el enojo o el resentimiento, sino desde la voluntad real y consciente de crear un espacio de aprendizaje para el hijo. Estar preparado e ir con esta actitud previa es fundamental porque si no, en el momento de la agresión del hijo, nos la vamos a tomar como algo personal y nos sentiremos ofendidos. Si eso ocurre, ya estamos perdidos, porque lo más probable es que nos pongamos a su altura, que acabemos gritando y, en el peor de los casos, devolviendo el golpe. Y eso es ejercer violencia sobre el hijo, precisamente lo que le estamos exigiendo que deje de hacer.
  • Esa conciencia de buscar el aprendizaje, nos ayuda a tomar distancia y nos sitúa en una posición más serena, y objetiva para gestionar la situación con mayor equilibrio emocional.
  • Sé que es difícil responder con tranquilidad en el momento del calentón y cuando el conflicto te pilla por sorpresa. Pero vale la pena ejercitarse en esta habilidad, porque te va mucho en ello. Práctica, práctica y más práctica es lo que hará que interiorices el hábito de mantener la calma y no ponerte a su altura. No solo se trata de aprender a dominar la situación (no que te domine ella a ti), sino de sentirte mejor contigo mismo y, sobre todo, de transmitir un modelo educativo que los hijos acabarán aprendiendo por imitación. 
  • Si ya sabes que tu hijo tiene episodios agresivos, anticípate a la situación  reflexionando antes sobre cuál va a ser tu reacción si se vuelve a producir otra situación similar. Ve por delante, piensa en ello antes y así, cuando llegue el momento, no te pillará desprevenido y actuarás eficazmente. Puedes prepararte haciéndote estas preguntas: ¿Cómo voy a reaccionar la próxima vez que esto ocurra? ¿Qué le voy a decir? ¿De qué modo lo voy a gestionar? ¿Qué puedo hacer diferente de la última vez? Etc.

Pensar en todo ello previamente, te ayudará a crear ese espacio de aprendizaje que quieres para tu hijo con TDAH y te pondrá en situación de poderle ayudar porque tú te sentirás más coherente, más tranquilo y con mayor control sobre la situación.

2. DURANTE: Momento de contención

El siguiente momento es justo cuando se produce la agresión física. Debemos actuar rápidamente y con contención. Eso significa detener de inmediato la agresión. ¿Cómo detenerla?

  • Si se trata de un niño pequeño, sujétalo con firmeza, pero sin violencia, ni rabia contenida. Míralo directamente a los ojos, a su altura, y le dices un contundente y rotundo “¡NO!”. Si el niño ya es algo mayor, podemos añadir una frase, como por ejemplo: “Eso es una falta grave de respeto. No te lo voy a permitir bajo ningún concepto”. Así que contención y trato firme y distante.
  • Dependiendo de la edad, aislar al niño por unos momentos puede ser una buena opción. Retírale tu atención momentáneamente. Debe entender que le sale más a cuenta no ser agresivo, ya que así tendrá más atención y calidez de trato por tu parte. Es importante que él perciba tu diferencia de trato en un caso u otro, hasta que podáis hablar de ello y él haya reflexionado.
  • Nunca te muestres tremendamente afectado por su conducta agresiva, pues eso le daría un poder sobre ti. Si ve que su reacción agresiva te afecta  mucho, después podría utilizarlo como una forma de manipulación o venganza hacia ti. 

A veces, después de uno de estos episodios, algún padre o madre no puede reprimir el llanto. Es lógico que preocupe entristezca la situación. Pero si te entrenas en seguir estos pasos, podrás contenerte con mayor facilidad y no sentirás la necesidad ni de llorar, ni gritar, ni amenazar… Y, sobre todo, estarás en disposición de gestionar la agresividad de tu hijo de manera firme, sensata y objetiva.

3. DESPUÉS: Momento de reflexión y consecuencias

Para que haya un aprendizaje real por parte de tu hijo, es imprescindible que después tengas una conversación profunda con él. Debes hacerlo siempre desde la serenidad, el afecto y el respeto y, por supuesto, niño con TDAH hablando con su padreacorde a su edad y a su capacidad de comprensión. Es el momento de la reflexión serena y de la imposición de consecuencias si es necesario.

¿Cómo hablar con tu hijo para que dicha reflexión sea efectiva? En el próximo artículo te contaré cómo hacerlo, cómo enfocar ese momento de reflexión y cómo aplicar consecuencias si es necesario.


Coméntanos tu experiencia

Nos encantará leer tus comentarios, preguntas o dudas, que puedes escribir más abajo. Además, nos pueden servir para elaborar futuros artículos en los que podrás encontrar respuestas a tus inquietudes. 

Como Coach, como Pedagoga y como madre, os deseo lo mejor. Nos vemos en el próximo GUIÑO. guiño de Coaching para TDAH ¡Sed felices!

© Elena O’Callaghan Duch


Recibe los próximos “GUIÑOS de COACHING EDUCATIVO y para TDAH” cómodamente en tu bandeja de entrada y,  además, llévate de regalo el libro: TDAH ¿Y quién cuida al cuidador? Pautas para madres y padres estresados.

2 comentarios

  1. De nada, Carla, y encantada si con estos artículos puedo ayudar a las familias. Efectivamente, si tú cambias, puedes generar cambios a tu alrededor. Tomar conciencia de esto es fundamental, porque en el caso de hijos con TDAH, el estilo educativo de los padres es un factor fundamental en la evolución del trastorno. Muchas gracias por tu comentario.

  2. me han encantado los 2 artículos y espero desde ya el 3º. Realmente me ha ayudado a ver las cosas desde otro punto de vista. He cambiado la estregia con mi hijo y me está funcionando. creo que ha cambiado él, pero tambien he cambiado yo. Gracias por ayudarnos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *